Laboratorio de Microprácticas

Convocatoria del ISP03

Proyecto de escritura ficcional de microrrelatos

MICROFICCIONES PANDÉMICAS

Coordinación: Lic. Prof. Damián L. Sarro

  • Fundamentos

Sabemos que la escritura es una destreza y su aprendizaje no es un bien innato, “sino que es una actividad cognitiva compleja que requiere esfuerzo, preparación y técnica para llegar al objetivo previsto” (Sanz Álava, 2007: 145). Sabemos también que el Nivel Superior no debe desvincularse del proceso de escritura en todos sus matices, desde lo académico/técnico hasta lo ficcional/lúdico. También sabemos que la escritura en sí misma como práctica social, cultural y pedagógica es uno de los pilares del sistema educativo en todos sus niveles y modalidades. La escritura debe entenderse, entre otros aspectos, como un ejercicio pulsional donde el sujeto vuelca todo un bagaje de conocimientos, experiencias, inquietudes y propósitos que hacen a su idiosincrasia, pero también moldean la fisonomía de su escritura. Como da a entender Roland Barthes en varios de sus textos, ninguna escritura es original en su totalidad, ya que se rige por escrituras y lecturas pasadas que configuran matrices de interpretación para luego impregnar las nuevas escrituras y lecturas, y en esto Juan José Saer también es coincidente con Barthes.

La ley de Educación Nacional Nº 26.206 (2006) establece, en su Art. 11 inc. f:  “Fortalecer la centralidad de la lectura y la escritura, como condiciones básicas para la educación a lo largo de toda la vida, la construcción de una ciudadanía responsable y la libre circulación del conocimiento.” Se entiende, entonces, la importancia de promover y ejercitar la escritura, tanto académica/científica/técnica como literaria, en el campo de la enseñanza y. al mismo tiempo, difundirla hacia toda la comunidad educativa, haciendo partícipes a todos los actores sociales que la integran. En este sentido, la escritura es un recurso humano de transmisión de saberes, conocimientos, experiencias, inquietudes y emociones, y como tal puede interpretarse su contemplación en la Ley de Educación Superior Nº 24.521 (1995), cuando se refiere a los objetivos puede leerse en su Art. 4, inc. c: “Promover el desarrollo de la investigación y las creaciones artísticas, contribuyendo al desarrollo científico, tecnológico y cultural de la Nación.” Como así también en el inc. h: “Propender a un aprovechamiento integral de los recursos humanos y materiales asignados.”

Establecido el marco normativo es importante retomar las inquietudes planteadas por Paula Carlino sobre la escritura como debate pendiente en las instituciones de enseñanza superior y reconocer que el escribir del alumnado en una determinada asignatura no debe ser una tarea separada de la enseñanza de sus conceptos u objeto de estudio. Por ello, Carlino menciona dos retos que afrontan las instituciones del nivel superior, “han de reflexionar sobre el valor asignado a la producción escrita y también han de revisar sus estructuras para hacerle lugar a su enseñanza” (2013: 54). Más allá de la temática trabajada y de los propósitos planteados, la escritura tiene “la potencialidad de ser una forma de estructuración del pensamiento que lo devuelve modificado” (Carlino, 2013: 27). Por último, debemos entender que la escritura  es “una forma de construir sentidos a través del lenguaje y, como tal, se presenta al productor de un texto como un problema retórico a resolver” (Mateo – Vitale, 2014: 33).

Planteada esta Fundamentación, creemos que desde nuestra institución educativa enmarcada y situada en un contexto social y cultural determinado podemos generar las redes de interrelación con otros institutos superiores de profesorado de la provincia para generar este espacio de reflexión, producción y escritura ficcional que, además de motivar a los distintos actores sociales y posibilitar la expresión artística a partir de diversas cuestiones de nuestra coyuntura actual, propicie un fluido y enriquecedor intercambio institucional donde la palabra democrática, la palabra artística, la `palabra reflexiva, la palabra solidaria y la palabra socializadora visibilice las distintas realidades de los institutos superiores, de su comunidad y de sus intereses. Consentimos que la ficción es una oportunidad social, artística e intersubjetiva para valorizar los distintos puntos de vista ante nuestra realidad, también para incentivar la creación estilística y proponer nuevas miradas basadas en la tolerancia, la perspectiva crítica, la expresión democrática y el disenso constructivo. Asimismo, este espacio que proponemos debe movilizar distintos dispositivos que reflexionen, promuevan, estimulen y produzcan saberes y problemáticas que den cuenta del actual contexto en el que cada institución (cada instituto superior de profesorado) esté insertada. Por ello la denominación a este proyecto cuyo propósito es aunar en el título la idea referida: el formato de escritura [Microficciones] y la coyuntura actual desde la cual se inscriben [la pandemia por el COVID-19].

  • Propósito

El presente proyecto busca estimular la creatividad, la reflexión y el intercambio de pareceres a partir de la actual situación de pandemia y confinamiento que estamos experimentando. La idea es dejar una huella subjetiva, creativa y cultural de lo que nos pasa como sujetos sociales ante una coyuntura tan radical e impensada como la que generó el Covid-19 a nivel mundial. En este sentido, la escritura ficcional bajo el formato de microrrelato (también llamado minificción, microficción o minicuento) tiene varias aristas a considerar, tanto en sus motivaciones como en sus resultados. La ficción posibilidad la apertura subjetiva de quien escribe y plantea, al comienzo, interrogantes personales y sociales que la misma escritura se encargará de resolver; la ficción, al no estar atada a las cadenas de la constatación real, histórica o teórica, puede –y debe– soltarse a la imaginación plena para posibilitar la creación de situaciones inéditas, extrañas, sobrenaturales y todo lo que la mente humana, por medio de la creación artística, pueda brindar; la ficción también otorga un plus de desahogo psíquico ante situaciones complejas o tensas, permitiendo la satisfacción de un logro personal por medio de la escritura y la creatividad; la ficción, por último, permite el intercambio social, el enriquecimiento de miradas heterogéneas sobre un mismo objeto o situación, lo que genera una mayor apertura mental e intelectual, posibilitando así la tolerancia hacia la otredad.

  • Consideraciones generales

La idea es pensar y escribir un microrrelato o minicuento surgido a partir de la actual situación de la pandemia del Covid-19 y del consecuente confinamiento social. Cada sujeto que escriba deberá considerar los siguientes principios básicos del microrrelato:

  • Es una breve historia ficcional que plantea una situación (problemática o reflexiva) concreta sin necesidad de un cierre, sin caracterizaciones ni ambientación. Su brevedad es tal que puede bastar sólo unas líneas de escritura.
  • Es una producción artística condensada y elíptica, por lo que puede ser entendida como un comienzo incompleto, un relato in medias res o bien un final abrupto e inconcluso. Puede ser sólo la punta de un iceberg y quedar allí.
  • Junto con el punto anterior, debe entenderse que es una breve historia pensada para que el lector siga construyéndola en su mente; las inferencias y los intersticios son fundamentales en este tipo de escritura.
  • No necesariamente debe estar comprendido en el género narrativo, ya que puede ser poético y utilizar de sus recursos, como metáforas, personificaciones, sinestesias, sinécdoques, etcétera.
  • El título es tan importante como el cuerpo del texto propiamente dicho, por lo que debe ser considerado una pieza fundamental para la interpretación lectora.
  • Debe atrapar al lector/a desde el comienzo con algunas frases o situaciones con mucha carga connotativa o subjetiva que genere intriga, reflexión o temor, entre otros aspectos.
  • Puede optarse por ciertas referencias conocidas, ya sean de lugares, personajes, acontecimientos y demás compartidos por el sentido común o bien alusiones de saberes sociales compartidos. Más aún para esta propuesta donde todos/as estamos involucrados directamente por el confinamiento por el Covid-19.
  • Metodología y normativa
  • Se escribirá un microrrelato de tema libre bajo el contexto del confinamiento por el Covid-19 cuya temática literaria pueda versar sobre alguna cuestión de índole privada, familiar, laboral, social o inventada.
    • La extensión máxima del microrrelato no deberá superar las 10 líneas (renglones) y se escribirá en Arial 12 con interlineado doble. Debe constar necesariamente del título y puede tener diálogos identificados por la raya o guión de diálogo.
    • No debe mencionarse con nombre y apellido o sobrenombre (apodo) a ninguna persona real vinculada a la institución (personal directivo, administrativo, docente, no docente ni alumnado). En caso de mención al rol directivo, administrativo, docente, no docente o alumnado los nombres y apellidos deben ser ficcionales sin excepción.
  • Ejemplos de microrrelatos célebres

El dinosaurio, de Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Un sueño, de Jorge Luis Borges

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma del círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

Amor 77, de Julio Cortázar

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten y, así progresivamente, van volviendo a ser lo que no son.

La manzana, de Ana María Shua

La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.

Paradoja fundacional, de José María Merino

No fue el ser humano quien inventó la ficción, fue la ficción lo que inventó al ser humano, pensó el profesor Souto, y se sintió más cuerdo que nunca.

Carta del enamorado, de Juan José Millás

Hay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la página 50 o la 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez.

  • Bibliografía

Andres-Suárez, Irene – Rivas, Antonio (eds.). La era de la brevedad. El microrrelato hispánico. Palencia: Menoscuarto Ediciones, 2008.
Carlino, Paula. Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2013.
Mateo, Silvia – Vitale, Alejandra (coord.). Lectura crítica y escritura eficaz en la universidad. Buenos Aires: Eudeba, 2014.
Sanz Álava, Inmaculada. El Español Profesional y Académico en el aula universitaria. El discurso oral y escrito. Valencia: Tirant Lo Blanch, 2007.